En la ciudad de Córdoba hay un
diario que es el más comprado, se trata de uno de producción local llamado La
Voz Del Interior. Este actualmente es propiedad del majestuoso Grupo
Clarín.
Un diario policial es un diario
bananero
Una de las características de este periódico es la disposición de algunas
secciones camufladas bajo distintos nombres que en realidad contienen
información relacionada con operativos policiales de distintas
características. Desde secuestros, asesinatos, robos, accidentes, operativos de
secuestro de drogas prohibidas. Es curioso ver las fotografías que acompañan
estas notas de interés público, denotan una grán labor periodística de
investigación y consagran a los fotografos policiacos. Estas "noticias"
son calificadas como "sucesos", así, bien amplio, para asegurar que
cualquier atrocidad pueda ser impresa en la contratapa. La Voz del Interior deja
en manos de la policia de la ciudad casi un tercio del diario, columnas,
informes, artículos, crónicas dedicadas a operativos de la lucha de la
Justicia contra el Mal. En una ocación Precacepto afirmó, Venden miedo.
Curiosos test para identificar
toxicómanos en la familia
Una carilla de hoja de diario fué
impresa por este periódico a beneficio de las señoras Madres y señores
Padres de familia, se trata de un bizarro test multiple-choice titulado
"¿cómo saber si su hijo se droga?", después de llenar los
cacilleros que su hijo manifiesta "ser" se debe consultar al
recuadro de los resultados. Dos días antes sale publicado en el mismo diario
otra nota, también contribuyendo a la lucha contra el mal de la droga. A los
cronistas del diario en estos casos de tener que tratar la problemática de la
"drogadicción" recurren a dos fuentes: 1) la policia, la voz del
interior ama, adora y utiliza cada fotografía que muestra un paquete con
droga, estas son fotos tomadas en el marco Policiaco de allanamientos y
operativos de la división Drogas Peligrosas de la policia de córdoba,
imaginemos entonces la postura y visión de este diario en cuanto al debate
que se plantea actualmente sobre la despenalización de la marihuana, en esos
casos, La Voz consulta a su segunda fuente: 2) una ONG dedicada a la
rehabilitación. Estas organizaciones oscurantistas que hacen dinero con las
leyes de la prohibición y la cultura del miedo, diagnostican pocas veces
tomando en cuenta casos individuales, sino más bien instauran sus nociones de
"enfermedad" en cada "paciente". El estado -justicia
mediante- deriva a los consumidores de cannabis que son agarrados con las
manos en la masa a ONGs de este tipo, y por cada "adicto" que llega,
también llegan los sobres con guita, alrededor $
1000 por paciente. La Voz del
interior publicó hace poco su propia revista de los domingos, llamada Rumbos,
allí se brindaba más información falsa sobre los efectos del cannabis en la
salud. Pronto incluiremos estas notas para que se vea con claridad a lo que
nos referimos.
Un ejemplo de"noticia": Condenado por intentar robar un matafuego del Monserrat.
Este texto es
además de grán utilidad para los estudiantes de Comunicación Social, que a
la hora de escribir noticias e informar a la población (porque la
información es un derecho) lo hacen también cumpliendo con las pautas
que existen para redactar un texto periodístico. Observemos entonces el
lenguaje policaco-judicial utilizado en cada momento por el cronista, al cual,
no le ha dado gracia alguna el hecho de que un artesano que "vive de lo
que vende o encuentra en la calle" haya sido condenado a prisión por
intentar robarse un matafuegos. ¿Quién es el comico, la periodista o el
artesano de malos hábitos o el fiscal que habla de "voluntad" y no
de "circunstancias y situaciones" que llevan a "adquirir o
tener tendencia a adquirir el hábito del delito"?
Este es el artículo
original:
Condenado por intentar robar un matafuego del Monserrat
- Martes 4 de noviembre de 2003 - Por Cristina Aizpeolea
Un artesano de 51 años, que no tiene domicilio fijo y vive de lo que vende o encuentra en la calle fue condenado a cuatro meses de prisión efectiva por intentar robar un matafuego de cinco kilos del Colegio Monserrat de la ciudad de Córdoba.
Aunque el intento de hurto (según la calificación del hecho) se concretó sin ningún tipo de violencia, a plena de luz del día, y en un lugar de amplia concurrencia, el juez le impuso una condena de cumplimiento efectivo teniendo en cuenta que el acusado
tenía antecedentes penales recientes por otros hechos similares, lo que permite inferir “el hábito del delito o la tendencia a adquirir ese hábito”.
La condena del juez correccional Armando Ángeli recayó sobre Carlos Rubén González Oliva, quien está detenido desde el 31 de julio pasado a la tarde, cuando intentó salir del legendario colegio universitario llevándose el matafuego en una bolsa de nailon y lo descubrió el portero del colegio.
Al verlo con una bolsa pesada, el portero presumió algo sospechoso y le impidió salir. Llamó a la Policía y en instantes todo quedó al descubierto. Habían pasado 15 minutos de las cinco de la tarde y Carlos Rubén González Oliva quedó detenido y acusado de tentativa de hurto.
El debate
Las pruebas y los testimonios eran contundentes. Por ello, cuando se sustanció el juicio penal, el fiscal Juan Alberto Más sostuvo que la conducta del acusado había sido “típica, antijurídica, culpable y punible”, y teniendo en cuenta sus antecedentes penales, le pidió cinco meses de prisión efectiva.
Su defensor, el asesor letrado José Manuel Lascano, discrepó con el monto de la condena pedida, a la que consideró de una “total falta de razonabilidad”, ya que no habían existido daños materiales, personales ni psicológicos y el delito había estado dirigido a robar un matafuego de escaso valor.
El defensor destacó que, hasta que cumplió 48 años, su asistido no había tenido ningún antecedente penal, pero luego comenzó a quedarse con cosas ajenas cuando se puso difícil su situación laboral. Por ello pidió que se aminorara la pena y se le diera por cumplida la pena con el tiempo que ya lleva detenido.
Mal hábito
Aunque finalmente le impuso un mes menos que lo pedido, el juez Ángeli se inclinó por la postura fiscal.
El magistrado destacó que González Oliva no había podido completar su delito por razones ajenas a su voluntad, ya que fue visto por un empleado del colegio que llamó a la Policía, y consideró como agravante que había cometido el acto con premeditación, “ya que portaba una bolsa de plástico grande para ocultar un objeto de gran tamaño”.
“De ello se desprende que no fue algo que ocurrió en forma meramente circunstancial, sino que él mismo procuró la ocasión”, manifestó el juez.
Por último, teniendo en cuenta los antecedentes penales del acusado (por episodios similares al del matafuego), sostuvo que “por ellos se puede descubrir el hábito del delito o la tendencia de adquirir ese hábito”, por lo cual le impuso una pena de prisión de cuatro meses de cumplimiento efectivo
Solidaridad con
Oliva
Así pues, nos solidarizamos con Gonzales Oliva, artesano y pacifico
coleccionista de matafuegos. ¿acaso no todos tenemos derecho a tener uno
propio? ¿acaso el juez no vive de los ladrones de matafuegos? ¿acaso
sirvieron los matafuegos cuando se prendió fuego la escuela nacional de
monserrat y su tradición machista de lavar cerebros? ¡Cuatro meses en la
sombra a un hombre que se comportó en "forma anti-social", pero
esto le va a mejorar algo la vida a Oliva, o le va a quitar su hobby de
coleccionista? Un coleccionista núnca se detendrá, es parte de su ser. Seguro
que el juez correcional vive de cosas que "vende o encuentra en la
calle". Tal vez, deberíamos analizar libremente este hecho, Oliva,
coleccionista de matafuegos de escaso valor, ¿tendrá relación alguna con
los incendios en las sierras cordobesas? ¿o con algún tipo de incendio que
pueda llegar a provocar la dificil situación laboral de miles de personas?
Las explicaciones y suposiciones son muchas, eso a simple vista lo vemos, y en
nosotros está la última desición. Pero el que juega con fuego, se quema...
(!)